Estoy
aquí y te echo de menos. Te echo de menos aquí, allí, allá donde esté.
Ya mi
cuerpo empieza a necesitarte, mi cuerpo, mi alma, mi mente y mi corazón me
piden a gritos tenerte conmigo. Pero, ¿cómo voy a echar en falta a alguien que
nunca ha existido?
Ojalá
existieras tú, con tus defectos y tus virtudes. Con tus manías y tus rutinas.
Ojalá
existiesen tus besos diarios, tus abrazos de apoyo.
Ojalá
hubiesen días de cama, tardes de cine, y noches de fiesta.
Ojalá
hubiesen paseos interminables en coche, excursiones, aventuras, experiencias.
Pero todas armonizadas por la banda sonora elegida y representada por mí,
porque cantaré cada canción de la radio, de los CD´s o del pendrive, no habrá
nada que se me resista.
Ojalá
existieras para que entendieses mi humor, e incluso mis cambios de humor,
porque cuando me coges el punto puedo resultar incluso divertida. Ojalá sea la
causante de la mayoría de tus sonrisas.
Tengo
claro que me puedo valer por mí misma y salvarme nadando como hasta ahora he
hecho y como haré toda mi vida, pero ojalá existieses porque un flotador a veces
hace las cosas más llevaderas, y ojalá tu fueses ese flotador.
Ojalá
existieras para hacerme entender al fin porque la gente desaparece cuando se
enamora, por qué pierden la cabeza, que me des esa dósis de fantasía que le
falta a mi realidad, y hagas realidad todas mis fantasías.
No
quiero una relación tóxica, pero ojalá hubiesen peleas, ojalá hubiesen gritos,
ojalá hubiesen lágrimas que por primera vez en mi vida estuviesen justificadas,
que fuesen provocadas por alguien que valiese la pena, porque las discusiones
son las que refuerzan cada buena historia. Y sino, siempre quedará el pretexto
de la reconciliación.
Ojalá
me arroparás cada noche con tus brazos, para poder apartarte porque me agobias,
y después volver a enrollar mis piernas con las tuyas, y quedarme dormida en
tus brazos.
Ojalá
hubiesen fotos nuestras, fotos de cada momento, porque no hay nada que me guste
más que una foto. Bueno sí, un vídeo. Y ojalá mi móvil lleno de vídeos nuestros.
Ojalá
existiese tú ropa para poder robártela, para poder comprarte más, para poder
llevármela a casa y dormir con tu olor cada noche que no estés a mi lado.
Ojalá
existiese tu música, esa que me aprendería de memoria de tanto ponerla cuando
estamos juntos.
Ojalá
existiesen cosquillas, ojalá existiesen infinitos rounds en los que más te
valdría dejarme ganar porque a picada no me gana nadie y te aseguro que saldrías
perdiendo.
No pido
que ojalá hubiesen celos, porque te garantizo ya que sí que los habrá, es un
gran defecto, lo sé, pero ojalá sepas hacer que los apacigüe, y ojalá también
los hayan por tu parte (pero tampoco te pases) para poder reírme en tu cara y
repetirte que si estoy contigo no tienes de qué preocuparte.
Ojalá
hubieran secretos y mentiras, pero sean justificados porque hay una sorpresa
detrás. Me encantan las sorpresas, pero solo las pequeñas, las que no me irrite
no poder controlarlas, porque odio no tener el control de las cosas. Me
encantan los regalos, me encantan las flores, los helados, el chocolate y los
globos, llámame materialista, pero ojalá existieras para que esto fuese el
menor de mis problemas.
Ojalá
existieras para recordarte cada día lo mucho que me encantas, porque si algún
día existes ten por seguro que me tienes enamorada, hasta las trancas,
incondicionalmente. Porque así soy yo, todo de manera incondicional, un
torbellino de emociones que cambian, pero que si se asientan, nadie las moverá.
Ojalá
existas algún día para que estás palabras puedan tener sentido, y no quedar en
el simple olvido, aunque siendo yo supongo que ya sabrás que es poco probable
que eso pase.
Ojalá
existieras, ojalá existas algún día.
Ojalá.